SE Kyabye Kalu Rinpoche es muy conocido en los medios budistas en Francia donde pasó largas temporadas desde el principio de los años setenta hasta 1987. Francia… en Tíbet SE Kyabye Kalu Rinpoche no había oído jamás hablar de ella. De América, sí, se sabía muy que ese país existía, sobre todo gracias a los vistantes chinos que decían lo peor de ese monstruo con los dientes sedientos de sangre responsable de todos los males del planeta. Pero de Europa, de Francia, ¿quién había oído pronunciar su nombre en las inmensas llanuras de Khan donde vive un pueblo de hombres fieros de invencibles determinación?. Es en esta región, que constituye el Este de Tíbet, donde nació SE Kyabye Kalu Rinpoche en el año de la Serpiente de Madera (1904-1905), en una atmósfera de Leyenda dorada: una cúpula de arco iris cubrió la casa de copos de nieve que danzaban en el cielo tomaron la forma de flores. Tan pronto nació, el niño pronunció ya el famoso mantra OM MANI PE ME HUNG; todo el mundo se admiró pero nadie se extrañó. Tíbet era -y todavía lo es- el país donde las maravillas forman parte de la vida. No es una creencia, es un hecho. En cuanto a sus padres, debieron sospechar algo, puesto que la noche de la concepción, había sido también la de los sueños sobrenaturales. En particular uno de los más grandes maestros del siglo XIX, Dyamgön Kongtrul Lodrö Thaye, fallecido algunos años antes, había atravesado la puerta de los sueños para decirles: “Prestadme una morada”.

El padre de SE Kyabye Kalu Rinpoche no era tampoco una persona corriente. Era la decimotercera reencarnación reconocida de un Gran Lama heredero de un linaje. Fue él quien se encargó, con rigor y severidad, de la educación de su hijo. A los trece años le hizo tomar la ordenación monástica y a los dieciséis le condujo al monasterio de Palpung para que completara el tradicional retiro de tres años y tres meses. Momento crucial en la vida Kalu Rinpoche: encontró a su maestro en la persona del director del retiro, Lama Norbu Tendrub, hombre de una muy alta realización espiritual.

De la misma manera, el maestro reconoció también al discípulo. Lama Norbu era el sostenedor de uno de los grandes linajes iniciáticos de Tíbet, el linaje Shangpa. Descubrió enseguida las inmensas cualidades del joven retirante, vió en él a sus sucesor y le hizo depositario de todas las enseñanzas que él conservaba.

A la salida de ese retiro de tres años (en grupo), el joven yogui pasó al menos otros doce años meditando, esta vez en solitario. Acerca de este período Rinpoche fue siempre extremadamente discreto. Cuando se le preguntaba lo que había hecho, él respondía simplemente: “he meditado”. Dechung Rinpoche, que ha redactado una breve biografía suya, escribe: “Gran yogui silencioso, ha guardado los secretos de su meditación, y estos secretos, ni los hemos visto ni oído.”

Sin duda hubiera continuado su retiro si no hubiese tenido que asumir la dirección de los centros de retiro de Palpung, tarea a la que se dedicó otros doce años.

Después dejó Tíbet: en primer lugar fue a Buthán, donde el Karmapa, sostenedor de la escuela Kagyü y sucesor en línea directa de Marpa, Milarepa y Gampopa, le pidió que fuera para ocuparse de un monasterio. Habiendo sido Tíbet desollado vivo por la tormenta china (un millón de muertos entre menos de diez millones de habitantes) y sin poder volver a su país, llegó a India y fundó un monasterio en Sonada, cerca de Dardyeling, sobre las excesivas y pronunciadas pendientes de los primeros pliegues himalayos.

Francia, Europa, él ni siquiera soñaba todavía con ello. No obstante, hacia el final de los años sesenta, algunos extraviados de los caminos de Katmandú se encontraron con él: americanos, canadienses, franceses. Aprendieron el tibetano, descubrieron la doctrina del Victorioso y fascinados, decidieron invitar a su maestro a sus países. Alentado por S.S. el Karmapa y por S.S. el Dalai Lama, S.E. Kyabye Kalu Rinpoche aceptó recorrer al revés el camino de Marco Polo.

Curiosamente la primera etapa del viaje (1971) fue Israel, donde Rinpoche visitó los lugares santos y la segunda, Roma, donde se reunió con el Papa Pablo VI quien también le alentó en su misión espiritual. Por fin Francia y América. Le siguieron numerosos viajes que le llevaron a residir en la mayor parte de los países de Europa occidental, así como en la mayoría de las  ciudades de América del Norte. Un poco más tarde, descubrió el Sureste de Asia – Hong Kong, Taiwán, Malasia, Filipinas- donde nuevos discípulos le invitaron.

En ninguna parte se contentó con enseñar y estar de paso. Por donde iba fundaba Centros religiosos de reunión y centros para el retiro de tres años. El primero de éstos se creó en Francia, después se construyeron en Suecia, Canadá, Estados Unidos. En todas las tierra fértiles el grano ha germinado. Exiliado del País de la Nieves, S.E. Kyabye Kalu Rinpoche hizo del planeta su nueva patria.

A diferencia de otros maestros, S.E. Kyabye Kalu Rinpoche no se occidentalizó jamás, sino que continuó siendo un puro producto de la civilización tibetana.

Fuente:http://www.paldenshangpa.org/SamdrubDarjayCholing.gif

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